Entrevistas

Doctor Ricardo García, premio Ricardo Olea 2017

Me mueve ayudar a que niños y adolescentes puedan volver a volar, ser autónomos y felices en sus vidas

19 de Marzo de 2018

El doctor Ricardo Alberto García Sepúlveda, es  médico cirujano, especialista en Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia. Está  casado con la doctora Julia Acuña, quien es profesora asociada de Psiquiatría Adultos de la Universidad de Chile, juntos  tienen 3 hijos y 3 nietos.  
Actualmente es profesor Asociado de la Universidad de Chile. Presidente del Comité de Psiquiatría de la Infancia y de la Adolescencia en la Escuela de Postgrado Universidad de Chile. Es presidente del Comité de Especialidad de Psiquiatría de la Infancia y de la Adolescencia, de la Corporación Nacional de Certificaciones Médicas (CONACEM). Director del Diplomado Trastornos del Espectro Autista MEDICHI. Jefe del programa de Trastornos del Espectro Autista de la  Clínica Psiquiátrica Universidad de Chile. Es Psiquiatra de Niños y Adolescentes en la Clínica Las Condes.
Sus raíces familiares son del norte de Chile, de pueblos y oficinas salitreras de Tarapacá, de Iquique;  nació después de que sus padres llegaron a Santiago, en la comuna  de Ñuñoa donde pasó parte de su infancia, sin embargo a su padre lo trasladaron a diferentes ciudades del país por su trabajo por lo que tuvo que adaptarse a diferentes escuelas y liceos.  


Su sueño era ser piloto de avión y médico.
Lo primero lo logró a medias en el Club Aéreo de la U. de Concepción, en unos aviones Champion de cobertura de tela, casi sacados de la primera guerra mundial; donde logró volar, despegar y aterrizar y ver el mundo desde arriba. No completó las horas necesarias para tener el Brevet de piloto, por las exigencias de la formación en Medicina, pero ha seguido despegando, volando,  observando y aterrizando en muchos intereses  en su vida.
La Medicina vino  desde el interés que tenía por la biología y por estar con las personas. Le fascinó la maravilla del funcionamiento del cuerpo humano y los diversos comportamientos de las personas. Estudió Medicina en la Universidad de Concepción los primeros años de la carrera, y luego se trasladó a Santiago, a la Universidad de Chile en el Área Central, donde egresó en 1976.
El cerebro y la mente humana fue su siguiente horizonte, inicialmente su interés fue la neuropediatría , pero la experiencia vital  que logró trabajando cuando estaba en 5° año de Medicina, como auxiliar técnico en Casa Nacional de Menores y conocer más la Psiquiatría, y en especial la psiquiatría Infantil, lo hizo elegir el internado electivo en el Servicio de Neuropsiquiatría del Hospital Arriarán; lo que selló definitivamente su orientación a la especialidad.
“Me he interesado y dedicado a diferentes temas en mi ejercicio profesional: inicialmente la salud mental estimulada por mis profesores Marconi y Montenegro, la psicopatología en un estudio constante con el Profesor Sepúlveda e Ivette Claudett, psiquiatra de adultos. Tuve la oportunidad de conocer los programas de salud mental en Canadá con una beca de la OMS en la década de los 80, lo que me abrió el horizonte en la prevención, intervenciones y tratamientos de diversos problemas  de salud mental y trastornos psiquiátricos”, señala el doctor Ricardo García.
Luego se dedicó a temas como el déficit atencional, la bipolaridad, el trastorno obsesivo compulsivo, la psicofarmacología, las neuroimágenes en  trastornos psiquiátricos y actualmente al dilema del trastorno autista
“El centro de mi trabajo es ser un psiquiatra clínico, desde donde pueda aliviar el sufrimiento psíquico y posibilitar que los niños y adolescentes puedan volver a volar, ser autónomos y ser felices en sus vidas. He aprendido muchísimo de ellos, y esto he tratado de transmitir a generaciones de mis alumnos, becados, grupos de trabajo”, agregó García.
Como parte de su biografía el doctor García señala que tiene la suerte y honor de participar con grupos de trabajo y personas formidables: “La Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile  desde el año 1993 donde trabajo hasta hoy, formando parte de un grupo de académicos que me enorgullece y donde he podido desarrollarme en el dialogo universitario, de la docencia con los médicos en formación de post grado especialmente en el área clínica. Es reconfortante observar como los residentes van  adquiriendo el saber y las habilidades para ayudar a sus pacientes y sus familias, he aprendido mucho de ellos y espero ellos de mí. Con el Grupo de TEA de la Clínica hemos conformado un modelo clínico de trabajo multiprofesional que nos permite realizar consultorías muy complejas, pero también enriquecer la docencia y la investigación en esta área.
En Clínica Las Condes trabajo del año 1991, también en un grupo de excelencia y trabajo en equipo abordando el trabajo clínico  con todas las especialidades pediátricas y que me ha permitido incursionar en la medicina nuclear y neuroimágenes funcionales.
También en mi grupo de trabajo en CONACEM y en la Comisión de Autismo del MINSAL, trabajo con profesionales que dan su tiempo sin retribución monetaria alguna, pero con la convicción ética que están aportando para la Sociedad”.


¿Cuál es su opinión de SOPNIA y la labor que cumple?
Me tocó conocer a  varios de los miembros fundadores de SOPNIA, que me transmitieron sus propias historias profesionales que confluyeron inicialmente en la Agrupación Hospitalaria de Neuropsiquiatría Infantil y luego formando la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia. Conocí sus principios y valores dirigidos al perfeccionamiento de sus miembros en las dos especialidades y su compromiso con la docencia, extensión y trabajo en salud, relevando la atención de los pacientes.
Ingresé a nuestra Sociedad, mientras hacía mi periodo de post beca primaria, presentando el trabajo sobre:” Población Consultante a Psiquiatría Infantil y Adolescente en el Hospital Regional de Talca en un periodo de dos años”. (Cuadernos Medico-Sociales. Junio 1983).  Regresando a Santiago en 1989, me llaman para hacerme cargo del  7° Congreso de SOPNIA  de 1990, el cual fue una tremenda experiencia para mí, logrando tener un equipo de trabajo excelente que posibilitó un Congreso exitoso.
 En el año 1998, el Dr. Jorge Förster y el Dr.Tomás Mesa me llamaron para incorporarme al Directorio de Sopnia como Vicepresidente, ya que existía la gran preocupación de la baja participación de los psiquiatras infanto juveniles en la Sociedad.  Acepté el desafío y logramos entusiasmar a nuestros colegas personalmente y  en la participación de grupos de trabajo y presentación de sus trabajos en los Congresos, retomándose un dialogo fructífero y fraterno entre los socios.  
El año 2000 asumí la Presidencia y tuve una Directiva notable, con dos Presidentes de Congreso que marcaron historia. Se consolidó la participación en esta actividad que se realizaron fuera de Santiago; nos juntábamos en mi casa con la Directiva, donde July, mi Sra. nos acompañó recibiéndonos y alimentándonos después de nuestras jornadas laborales por ese período  de dos años, generando lazos de amistad que perduran hasta hoy .  El trabajo en la Sociedad es arduo y solidario, que solo se pude llevar acabo en un trabajo coordinado y eficiente, donde psiquiatras, neurólogos, psicólogos y otros profesionales establecimos una férrea relación de amistad y trabajo.
Participé  por muchos años  en el Comité Editorial de la Revista  de la Sociedad que dirigía con gran diligencia la Dra. Freya Fernandez, luego asumí como Director de la Revista por casi 4 años, logrando tener la frecuencia regular  de 3 números al año, buscando los requisitos para indexarnos a SCIELO, y espero que lo logremos pronto.


¿Qué significó para usted haber ganado el premio Ricardo Olea?
Este premio ha sido emocionante y sorprendente para mí; esto se suma a las muestras de cariño, reconocimiento de muchas, muchas personas de nuestra Sociedad y de diferentes ámbitos que me han saludado y felicitado. Es para mí un honor  recibir  esta distinción de  mis pares y socios de SOPNIA. La he aceptado  con mucha alegría y humildad.
Anteriormente han recibido este PREMIO RICARDO OLEA connotados colegas en Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia.
No puedo dejar de nombrar y agradecer a los Profesores de Psiquiatría que  me precedieron, quienes han sido mis maestros en diferentes momentos de mi vida profesional: El Dr. Hernán Montenegro mi tutor de beca en la Universidad de Chile y  Hospital Exequiel González Cortes, el Dr. Mario Sepúlveda con quien nos reunimos 13 años 1 vez al mes en sus memorables reuniones clínicas. El Dr. Carlos Almonte quien me llevó a la U. de Chile y hemos trabajado juntos tantos años. A Flora de la Barra, gran amiga con quien hemos compartido un largo camino trabajando en Programas de Salud Mental y en la Clínica Las Condes. Ha todos ellos mi reconocimiento y gratitud por   su entrega y generosidad a La Psiquiatría Infanto Juvenil Chilena y por  trabajar y aprender de ellos.
Todo este largo  recorrido profesional no hubiera sido posible sin la compañía, paciencia, amor que me ha dado mi familia, quienes me acompañaron  el día de la premiación, especialmente July, mi querida esposa y compañera en 39 años, con quien he compartido la vida con todos sus matices; su clara inteligencia, serenidad y cariño me han permitido reflexionar, discutir, compartir conocimientos. Actualmente me lee sobre  filosofía que le fascina,  actualmente sobre Riquier y sus disquisiciones sobre los diagnósticos médicos; ella es una destacada Profesora de Psiquiatría de nuestra querida  Universidad de Chile. Pero no todo ha sido trabajo y vida universitaria, siempre hemos tratado de dejar tiempo para nosotros: nos encanta viajar, escuchar jazz, en una época fanáticos del tango, y reunirnos  con un grupo de amigos con quienes viajamos, jugamos póker y disfrutamos de la buena cocina.
También, quiero agradecer a mis hijos y sus familias, por la comprensión de no poder estar todo el tiempo que he querido con ellos, por su  apoyo, amor y por las satisfacciones de vida que me han dado, de las reuniones familiares y por los 3 preciosos nietos: Amara, Ignacio y León que nos alegran la vida.
 Este premio también me recuerda a mi padre, quien nos decía cuando hablábamos en casa a que nos dedicaríamos en nuestra vida: “Decidan lo que quieren ser, no importa lo que sea, pero hagan lo mejor que puedan. Si eliges y quieres ser un zapatero, haz los mejores zapatos que puedas, o arréglalos lo mejor que tú puedas. No importa lo que hagas, pero hazlo con tu mejor esfuerzo. Siempre estaré orgulloso de ti”


¿Tiene un rol activo con la comunidad?
Actualmente trabajo activamente en la  Universidad como Profesor Asociado, teniendo a cargo la presidencia del Comité de la Especialidad de Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia en la escuela de Post Grado, participo en la Unidad de la especialidad en la Clínica Psiquiátrica y dirijo el Programa de Autismo en conexión con MINSAL y la Red Latinoamericana de Espectro Autista  (Grupo REAL), dirijo un Diplomado de Autismo con MEDICHI de tipo semipresencial y coordino un curso en el Magister que hacemos en conjunto con la Escuela de Psicología. Hago tutorías de investigación a los residentes y sesiones de supervisión con becados de pediatría y neuropediatría. También trabajo como médico clínico en la Clínica Las Condes donde también hacemos investigación en conjunto con la U de Chile.
Participo en el Comité de la Especialidad de CONACEM desde sus orígenes, participando en  su labor de certificación  de los médicos que se han formado en la especialidad en centros acreditados.


¿En qué está en estos momentos?
Estos últimos años decidí dedicar parte de mi labor a desarrollar la docencia, investigación y extensión en el área del espectro autista, cuyo objetivo presente e inmediato es mejorar las posibilidades de diagnóstico precoz y tratamientos oportunos e intensivos en los niños que tienen este desarrollo neuropsicológico, y disminuir las brechas de discapacidad y mejorar la salud mental de ellos y de sus familias. Ha sido un trabajo arduo, pero con resultados que incentivan seguir trabajando; el tema se ha difundido en el ámbito científico, de hecho en nuestro último Congreso, el Grupo de trastornos del desarrollo de SOPNIA, dirigió un Simposio  Plenario  dedicado al espectro autista, varias Universidades lo han comenzado a incorporar en sus cursos y diplomados de post-grado. En nuestra Universidad, hemos formado en nuestro Diplomado 150 profesionales de Arica hasta Coyhaique, MINSAL ha incorporado Capacitación permanente sobre Trastornos del Desarrollo en la Atención Primaria; Continuamos trabajando en  la investigación de los cuidadores de personas con TEA , junto a varios países latino americanos y en una investigación conjunta de Clínica Las Condes y Universidad de Chile en la validación de un instrumento de ayuda al diagnóstico en TEA que será muy útil en la práctica clínica


¿Qué mensaje les daría a las nuevas generaciones, y a los socios de SOPNIA?
A las nuevas generaciones de psiquiatras de la infancia y adolescencia, neuropediatras, y socios de nuestra Sociedad, les transmitiría que  siguiéramos la senda que nos marcó el Dr. Ricardo Olea  G:  dedicación a los pacientes, poniendo a su servicio el conocimiento científico en forma ética y responsable, con generosidad de enseñanza a sus colegas y promoviendo el espíritu gregario de estar asociados, lo que nos permite preservar estos principios y aportar al desarrollo de nuestras especialidades y a la mejor salud mental de nuestro país.

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